Salud

La COVID-19 complica (aún más) la vacunación en adultos

Los retos de la vacunación

Las cifras de las coberturas vacunales en adultos “no son nada halagüeñas”, según Castrodeza. “Esperamos incrementarlas este año. Hay comunidades que han podido subir hasta 12 o 13 puntos las coberturas vacunales. Veremos si llegamos al 75 por ciento según las recomendaciones. Sería deseable, pero tengo algunas dudas”, expuso el catedrático.

La llegada de la COVID-19 complicó el cumplimiento de las pautas vacunales en todas las edades. Manuel Méndez Díaz, médico de administración sanitaria en programas de salud y vacunas del departamento de Salud Pública del Gobierno de Aragón, señaló que en marzo se encontró con que “no tenía un plan de contingencia del programa de vacunaciones de Aragón”. Así, tras el desconcierto inicial por una pandemia que pilló a todos desprevenidos, Méndez Díaz aseguró que lo primero que se hizo fue priorizar la vacunación en los grupos más vulnerable.

De este modo, a nivel nacional, durante el pico de la pandemia y el confinamiento más rigurosos, se coincidió en despriorizar algunas vacunas, si bien, se fueron retomando de forma progresiva a partir de junio. “Nuestra obligación era dotar de condiciones de seguridad a los puntos de vacunación para que también la población los percibiera como seguros”, afirmó el médico.

María Fernández-Prada, facultativa de Área de Medicina Preventiva y Salud Pública y vocal de la Asociación Española de Vacunología (AEV), fue más allá. Aseguró que, aunque la vacunación en general es un reto, “más reto aún es la vacunación del adulto tanto sano como con enfermedades crónicas con o sin inmunodepresión”.

Así, la vocal de la AEV planteó tres desafíos:

1. Modificación o incorporación de la vacunación a los estilos de vida saludables. “Las vacunas nos acompañan en todas las edades de la vida y hay que trabajar en la formación de la población sana desde las edades más tempranas”, aseveró. Ante el aumento de las enfermedades crónicas, las vacunas deben convertirse en la vía para fomentar un envejecimiento saludable, reducir las tasas de dependencia y preservar la calidad de vida en situaciones de riesgo, contribuyendo así a la sostenibilidad del SNS.

2. Estrategia de cronicidad, un reto global. “Cada vez tenemos una población más longeva. La esperanza de vida ha aumentado a nivel mundial y España se sitúa entre los primeros 10 países. El envejecimiento nos obliga a dar respuesta al fenómeno conocido como inmunosenescencia, y esto nos llevará a la necesidad de necesitar de vacunas para protegernos”.

3. Estudio de las causas de aceptación o no de las vacunas. “Desde la AEV estamos preparando un trabajo de investigación que compartiremos con las comunidades para hacer una herramienta de validación instrumental sobre la aceptación de la vacunación. Creo que podremos identificar las variables que mejor predicen esa aceptación o no y, por tanto, sobre las que tenemos que incidir”, resaltó Fernández-Prada.

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