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Dieta cetogénica. ¿Es tan efectiva como la pintan?

Efectos secundarios de la dieta cetogénica

“Una de las principales críticas de esta dieta es que muchas personas tienden a comer demasiadas proteínas y grasas de baja calidad de los alimentos procesados, con muy pocas frutas y verduras. Los pacientes con enfermedad renal deben ser cautelosos porque esta dieta podría empeorar su condición. Además, algunos pacientes pueden sentirse un poco cansados al principio, mientras que otros pueden tener mal aliento, náuseas, vómitos, estreñimiento y problemas para dormir”, dice Pablo Ojeda.

Robles, por su parte, apunta a la falta de fibra que generalmente se produce si se sigue una dieta cetogénica. Además “todos los compuestos que tienen alguna actividad fisiológica y proceden de alimentos como las frutas y las legumbres, no lo vamos a obtener”, apunta. Un ejemplo serían los antioxidantes, presentes en frutas.

Las bondades de la dieta cetogénica a examen

Dos de las bondades que se atribuyen a la dieta cetogénica son la pérdida de peso y la reducción del riesgo cardiovascular. Para Beatriz Robles no existen diferencias significativas entre adoptar esta dieta u otra enfocada a los mismos objetivos, es decir, que si se consiguiera seguir una dieta cetogénica durante un año, algo bastante complicado debido a que a su enorme restricción de hidratos de carbono hace que la mayoría de personas la abandone, el peso perdido sería similar.

Otro de los beneficios atribuidos a la dieta cetogénica es que permite controlar la glucemia en la diabetes tipo 2 .“Podría mejorar el control de la glucemia pero la calidad de la evidencia es tan baja que no se puede recomendar de forma general”.

También se ha hablado de que esta dieta puede beneficiar a pacientes con cáncer. De nuevo Robles apunta: “No hay evidencia científica en pacientes oncológicos. Sí que hay indicios en que algunos casos podría ser útil, pero no hay evidencia robusta. Se necesitarían ensayos controlados y aleatorizados para generar una evidencia de mayor calidad”.

En este sentido, Pablo Ojeda nos cuenta que cada vez se están haciendo más estudios para ver si la dieta cetogénica puede ayudar a los enfermos de cáncer. “Sin duda cada vez hay más estudios en esta línea. Una de las primeras investigaciones publicadas en la revista Cell Reports sugieren que restringir el azúcar en la sangre también podría ayudar a combatir ciertos crecimientos de tumores cancerosos”.

“Investigadores de la Universidad de Texas, en Dallas, restringieron los niveles de azúcar en sangre en ratones (no en humanos) al alimentarlos con una dieta cetogénica, alta en grasas, moderada en proteínas y baja en carbohidratos, y al darles un medicamento para la diabetes que evita que los riñones reabsorban glucosa en la sangre. La combinación de la dieta y el medicamento para la diabetes no redujo los cánceres de pulmón y esófago en los ratones, pero sí evitó que progresaran. Tanto la dieta cetogénica como la restricción farmacológica de la glucosa en sangre inhibieron el crecimiento de los tumores de carcinoma de células escamosas en ratones con cáncer de pulmón. Ambos elementos también mostraron una promesa independiente el uno del otro, el hallazgo clave de este estudio en ratones es que una dieta cetogénica sola, tiene cierto efecto inhibidor del crecimiento tumoral en el cáncer de células escamosas. Cuando combinamos esto con el medicamento para la diabetes y la quimioterapia, fue aún más efectivo”, nos cuenta Ojeda.

“No creo que debamos rechazar la dieta cetogénica de plano. Es posible que la evidencia científica con el paso del tiempo sea más robusta y que en algunas patologías sí que pueda proponerse como terapia o como abordaje terapéutico, pero en estos momentos y de forma general desde luego no”, apunta Robles.

Entonces ¿dieta cetogénica sí o no?

El mundo de la nutrición no es para nada ajeno a las modas y la dieta cetogénica es, en la mayoría de los casos, un ejemplo más de esto. Tal y como apunta Pablo Ojeda, mejor que apuntarse a la dieta del momento, que dura unas pocas semanas o meses, “debemos intentar adoptar un cambio que sea sostenible a largo plazo. Una dieta equilibrada y sin procesar, rica en frutas y verduras muy coloridas, carnes magras, pescado, granos enteros, nueces, semillas y aceite de oliva”. Además, el experto nos recuerda que las dietas yoyó, en las que se pierde peso rápidamente, están asociadas a una mayor mortalidad.

Conociendo los efectos secundarios que puede tener una dieta cetogénica, que no se puede recomendar a la población en general, así como la falta de una fuerte evidencia científica que la respalde, nuestro consejo es que si quieres seguirla, te pongas antes en manos de un experto.

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